sábado, 10 de enero de 2015

Y de repente, Miyajima

sábado, 10 de enero de 2015
I know only satisfaction.
Hiroshima es una ciudad apocada y triste, todavía lamiéndose la tremenda herida que la barbarie de la guerra le produjo hace ya casi 70 años. Una ciudad marcada por el dolor, la destrucción y el sinsentido más tenebroso, realimentada por el morbo y la incredulidad de los que, como yo, nos acercamos a la ciudad en busca de alguna respuesta que nos ayude a dilucidar el profundo ocaso de la tragedia.

El museo dedicado a la barbarie muestra las cicatrices no solo de las víctimas que fallecieron aquel día, sino de toda una ciudad que aún hoy amanece castigada y estigmatizada. Hiroshima todavía hoy pide perdón sin saber muy bien a quién ni por qué. Uno abandona la ciudad con un regusto amargo y metálico, invadido a partes iguales de culpa y desasosiego.

Unas pocas estaciones de tren más al sur, diez minutos en ferry y, de pronto, Miyajima. Una imponente isla a pocos metros de la costa de Hiroshima, repleta de vegetación y conocida por su torii que se levanta sobre el agua: una isla que, como tantas otras, se ha visto avocada al turismo de día. Y sin embargo, Miyajima esconde lo mejor para cuando los turistas, la mayor parte, abandona la isla por la tarde: al anochecer, la isla se convierte en un pequeño refugio contra el tedio, las prisas y el ruido constante.

Los ciervos, que se cuentan por cientos y caminan libremente, se recogen sobre si mismos y descansan. El torii que ha puesto la isla en el mapa permanece iluminado, como un faro no para alertar de la presencia sino para evitar ser olvidada. Reina un silencio absoluto, de esos que te permiten oír cada paso contra la grava, acompañado sólo del ronroneo del agua rompiendo, suave, una y otra vez contra la costa. Fijas la mirada al frente y descubres centenares de luces que dibujan un enjambre de casas trepando por la montaña, al otro lado del mar, lo suficientemente cerca para adivinar su presencia pero lo suficientemente lejos para sentirte protegido de tanta rapidez.

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