lunes, 23 de mayo de 2016

Vivir hacia fuera

lunes, 23 de mayo de 2016
Siempre han existido vidas impostadas que camuflan la realidad entre delirios y ensoñaciones: personas que han preferido construir su realidad y así, quizás, huir de la dureza del día a día. Vidas acompañadas de verso con las fronteras entre realidad y ficción bien difuminadas: mentiras recubiertas de ilusión, dulces engaños y tristes noches en soledad.


No es nuevo lo de vivir hacia fuera: engañar en la forma mateniendo el fondo. Aparentar siempre un poco más. Ser más altos, más guapos, más felices, más amados: convertir la carencia en virtud y dejar que así rebose el vaso. Equivocar la dirección de nuestros pasos e ir hacia fuera, lejos, cada vez más distantes de nosotros mismos.

Hoy siguen siendo tiempos de impostura. Ahora son redes sociales: fotografías al atardecer, declaraciones de amor, etiquetarse en el quinto coño. Pisar la playa y correr a fotografiarnos frente a una copa de sangría con el texto "aquí, sufriendo", y esperar puede que sin tiempo siquiera a secarnos las lágrimas los likes y los comentarios a nuestra mentira. No importa siquiera que nuestra vida ayer se fuera a la mierda, lo importante es mostrarnos hoy triunfales, exitosos, canallas, un paso por delante.

Y mirando tanto fuera nos olvidamos de lo de dentro. Y queriendo buscar el plano perfecto dejamos que se nos enfríe el desayuno, y los niños se desesperen, y el sol acabe poniéndose. Y ese momento, ese día, se pasa y no vuelve. Y cada día es jodidamente único, y tú te lo has pasado alimentando tu ego.

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