martes, 20 de diciembre de 2016

No tenemos esperanza

martes, 20 de diciembre de 2016
No es broma, se lo oía el otro día a un cura: no tenemos esperanza, y por eso vivimos en el movimiento, buscando la satisfacción en el aquí y allá, inquietos. Los curas y su jodida capacidad de hablar sin que se les entienda nada: dios es uno, cristo es dios, dios es amor... Los curas y su envidiable capacidad de mantener la distancia, de conseguir que sus palabras no toquen ni a uno sólo de los feligreses: y de pronto, se desmarca uno con las cosas claras y el lenguaje rebajado a la calle.



Decrecer. Ese es, en esencia, el mensaje del cura, ya en sus setenta largos, alejado del hipsterismo y el snobismo. Y sin embargo tan en la onda. Toda una filosofía de vida moderna, lo último de lo último, las páginas centrales de la Vogue, resumidas en diecinueve palabras, escogidas con mimo y reflexión, puestas unas detrás de las otras y ahí está: tu receta.

No tenemos esperanza. Zas! Ahí está tu miseria: vales lo que valen tus sueños, y si no los tienes, no vales nada. La esperanza es aquello que ansías, aquello que cruza tu vida y la dirige, aquello que te empuja cada día fuera de la cama. Aquello que realmente te impulsa y te alimenta en el tiempo. Esperanza no es tener un coche más potente, ni una casa más grande ni un vestido más caro: esperanza es justamente que todo eso te importe nada.

Vivimos en el movimiento. Ante la falta de objetivos más grandes, nos conformamos con objetivos más pequeños pero también más abundantes. Y peores, insustanciales. Y así nos arrastramos por la vida siempre atragantados de inconformismo y frustración. Las alegrías nos duran un suspiro, y al final se convierten en zonas de paso para la angustia que nos lleva de una a otra.

Inquietos. Nos cuesta parar. Nos han vendido la broma pesada de que la vida hay que bebérsela a grandes sorbos, que descansaremos cuando estemos muertos. Nos han convencido de que vivir deprisa es vivir mejor, y ahí es no. La verdadera sabiduría está en saber que cada cosa en esta vida tiene su tempo, y que sólo respetándolo dejamos a las cosas ser lo que son.



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