martes, 10 de enero de 2017

Ni un solo propósito

martes, 10 de enero de 2017
Empieza el año y nos bombardean con los propósitos de año nuevo. Todos los años igual. Las uvas de nochevieja traen consigo toda una retahíla de buenas intenciones, de cosas que van a cambiar, de gestos, pompas y brindis al Sol. Una oportunidad para dejar de detestarnos por esas pequeñas miserias que arrastramos y escondemos del resto: por ese comer un poco más de la cuenta, por ese salir más de lo debido, por ese ver demasiado la tele, por ese olvidarnos de dar abrazos.



Al final, nos obligamos a vivir en el reproche continuo a nosotros mismos. Disfrutamos flagelándonos, escondiendo aquello que creemos está mal, no dando pábulo al exceso ni al impulso. Todo en esta vida debe estar medido, joder. Uno es bueno y dos es malo, al menos tres, siempre menos de cinco, cuatro menos sería lo ideal. Nos pasamos el día con la calculadora mental etiquetando de bueno, malo o mejorable aquello que hacemos, decimos o nos comemos.

Y el problema es que no nos paramos a pensar en cuánto lo hemos disfrutado porque el goce viene después, con la etiqueta. Somos disfrutones pero a posteriori, en falso directo que se dice ahora. Tenemos la capacidad de que el turrón que nos comimos en nochebuena nos siente mal a día siete de enero si la báscula nos abofetea entonces. Parece que vivamos comprando cachos de vida en El Corte Inglés, a crédito y con sus treinta días para devoluciones sin compromiso.

No te fustigues, ni te prometas ser algo que no eres. No te obliques a defraudarte a tí mismo. Olvídate de lo que está bien y lo que está mal: cuídate, siéntete bien y, sobre todo, disfrútate. Marcarte propósitos es sólo una forma de intentar conciliar con la sociedad, pero no tiene nada que ver contigo. Ir al gimnasio, estar más delgado, quedar más con los amigos, trabajar menos horas, leer más libros, dormir más o ir a misa los domingos no son antídoto de nada. Este año no tiene que ser mejor que el anterior, ni tú tienes que ser mejor persona ni tu cuenta del banco tiene que verse engordada. Invéntate con el año nuevo, si te apetece, pero no te difumines.

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